Justin Quiles es otra de las voces jóvenes de la música urbana que está “guisando” en esta época de vacas gordas para ese género. Desde el lanzamiento del disco La promesa -como también se le conoce-, en julio de 2016, lo que ha llegado para él son likes, views y downloads a sus canciones y vídeos.

Su más reciente lanzamiento, No quiero amarte, junto con el dueto Zion & Lennox, sobrepasa los 26 millones de vistas en la plataforma Youtube, mientras que La trilogía (Pendiente a usted, Monstruo y el mismo No quiero amarte) ya supera los 46 millones de reproducciones en Spotify.

 

Es el momento de cosecha que esperaba desde los 14 años, cuando comenzó a explorar en la música, y seguido se convenció de que era su mundo.

“En realidad nunca quise estudiar, porque me gustaba mucho la música. Trabajé por dos años, trabajé en el bufé Golden Corral, después trabajé en un hotel, y en Puerto Rico trabajé en Las Cascadas de Aguadilla, y ese fue mi último (empleo)”, narró el aguadillano, de 28 años, radicado en Miami, Florida.

J Balvin, Maluma, Jeancarlos Canela y Nicky Jam son las figuras con las que se codea ahora, y con las que también compite, pues reconoce que el género ha crecido tanto que la lucha por sobresalir se da entre sus pares.

“Hay demasiada de mucha competencia, pero siento que la voz me identifica, los temas que hago son un poco diferentes”, apuntó el talento de Warner Music.

 

“Pero es una competencia buena, porque ahora mismo todos los artistas estamos guisando, estamos viajando el mundo, hay bastante trabajo para todos los artistas”, sostuvo.

Quiles es consciente del movimiento de intérpretes de otros géneros hacia lo urbano, en busca quizás de mayor audiencia, sin embargo le parece innecesario.

“Artistas que cantaban pop, están haciendo colaboraciones con nosotros, pero no diría que tienen que hacerlo, porque también se pueden enfocar en sus géneros, porque si es buena música, se puede pegar como quiera”, expuso.

El intérprete y compositor es soltero y aún no tiene hijos. Su vida personal está siendo el mayor sacrificio de su carrera.

“Es hasta difícil conseguirme una novia, porque nunca estoy y a las mujeres hay que atenderlas”, dijo.

“Uno quiere pegar, pero cuando uno está dentro de la realidad, está medio complicado”, admitió Quiles, que ha estado en el sube y baja emocional que arrastra la popularidad.

“Uno eligió esta carrera y como hay tanta competencia, hay que estar trabajando más todavía”.

Dedicarse de lleno a la composición pudiera ser su salida para alcanzar la estabilidad personal que parece estar anhelando.

 

(Primera Hora)

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