Gracias a la Encuesta Cosmo felicidad & ‘millennials’, hemos dado con las claves para descubrir lo que hace feliz a la denominada Generación Y, cuyas representantes femeninas tienen las ideas muy claras. Son mujeres orgullosas de serlo y que, en un 53,9% de los casos, no desearían haber nacido hombres (bueno, es cierto que la curiosidad puede al 42,2% que, sólo por un día, se atrevería a ser uno de ellos…). También reconocen sentirse plenas con su vida social (44,4%) y no tanto con la profesional (10,3%), y que en un 68,4% de los casos imaginan que su futuro será mejor que el de sus padres.

image
GETTY IMAGES

MONEY, MONEY

Por fin, una generación para la que la felicidad no es un cheque en blanco. No seamos inocentes: el dinero hace falta para pagar el alquiler, cursar al máster que deseas o llenar la nevera. Por eso, el 83,8% de las participantes en nuestra encuesta afirma que el dinero no da la felicidad, pero ayuda. Sin embargo, una vez cubiertas esas

 

necesidades cotidianas (y algún capricho que otro), las millennials prefieren ser más ricas en experiencias que en euros. «La estabilidad financiera facilita el bienestar, pero pensar que por cumplir todos los caprichos seremos más felices es un error», asegura Pilar Jericó, presidenta de Be-Up y autora de libros como ¿Y si realmente pudieras? (ed. Alienta). «Al final, no se trata del dinero, sino de las necesidades que te has creado. Vivir en una jaula de oro provoca una esclavitud enorme; ahora bien, si dispones de lo necesario, sin acumular riqueza, disfrutarás de más momentos felices y de bienestar: no habrá que dedicar tanto tiempo (y energía) a conservar y ampliar cuanto tienes».

EL 94% DE LAS ‘MILLENNIALS’ PREFIERE ACUMULAR EXPERIENCIAS VITALES A POSEER COSAS MATERIALES.

AQUÍ MANDO YO… ¿DE VERDAD?

«Lo importante de un trabajo no son tanto las ganancias como la satisfacción que se obtiene al realizarlo. Si vas a pasar gran parte de tu vida en una oficina, más vale que sea haciendo algo que te guste», aconseja Meik Wiking, creador del Instituto de Investigación sobre la Felicidad de Copenhague y autor de Lykke: en busca de la gente más feliz del mundo (ed. Libros Cúpula). Para las millennials españolas, el éxito profesional repercute, sin duda, en su satisfacción, porque tener un empleo facilita la estabilidad económica necesaria para llevar las riendas de su vida. De hecho, para un 64,9% de las encuestadas, tener seguridad financiera es trending topic. «Elegir un ámbito de desarrollo profesional que nos guste, hacernos un lugar en ese mundo y obtener prestigio contribuyen a darnos buenos momentos, pero que los vivamos con felicidad dependerá de dónde pongamos la autoexigencia, de lo flexibles que seamos», añade el experto.

UN 27,7% ASEGURA HABER COBRADO UN SUELDO MÁS BAJO QUE SUS COMPAÑEROS.

También forma parte de las inquietudes de un 29,2% de millennials conciliar la vida personal y la profesional, aunque ese deseado equilibrio no tenga mucho que ver con dar biberones ni cambiar pañales (sólo un 9,1% confiesa que su prioridad vital es tener un hijo). ¿Zancadillas en el trabajo por ser mujer? No parece que la discriminación haya sido un hándicap para el 46,8% de las chicas COSMO de nuestra encuesta, a pesar de que un 27,7% sí que se ha sentido agraviada al cobrar un sueldo más bajo que sus compañeros y tener menos oportunidades de ascenso debido a su sexo.

 

EL AMOR ESTÁ EN EL AIRE

A veces, el séptimo arte nos vende «imágenes utópicas del amor que nos dañan a la hora de sentirnos felices», asegura Pilar Jericó. «La mejor historia de amor es aprender a querernos». Y continúa: «Si nuestra felicidad la ponemos al servicio de que nos quieran, seremos infelices», y pasará lo mismo con nuestra pareja. Con todo, el 42,9% de las millennials afirma que su meta vital es ser feliz con su partenaire. ¿Y qué pasa en la cama? El 21,5% dice que el sexo es su principal fuente de bienestar y el 29,9% considera satisfactorias sus relaciones sexuales. Ahora bien, explica Jericó, «su vida más íntima dependerá de sus valores. Habrá mujeres a las que el éxito sexual les suponga una experiencia enriquecedora y a otras las separe de sus ideales».

EL 69,4% DE LAS ENCUESTADAS ASEGURA QUE SU PRINCIPAL META ES TRIUNFAR EN SU CARRERA PROFESIONAL.

ESPEJO, ESPEJITO…

La madrastra de Blancanieves no forma parte de la Generación Y, pero, de serlo, no tendría dudas sobre su belleza… Al menos si atendemos a la encuesta COSMO, donde el 55,1% de las participantes asegura sentirse feliz con su imagen. Y eso que, como recuerda la coach Pilar Jericó, las millennials han crecido en el mundo de las redes sociales, en una sociedad más narcisista donde la exposición a los demás es constante, lo que las hace más frágiles: «Por eso, no conviene poner nuestro bienestar en nuestra apariencia externa, ni en lo que los demás opinen». Nuestras lectoras más felices se cuidan, siguen una alimentación sana y hacen deporte (un 36% lo practica para sentirse mejor; un 32% para adelgazar o mantener la línea, y el resto… ¡no hace ejercicio!). Eso sí, mientras sea para gustarnos a nosotras mismas… vale, porque, como dice Jericó, «si lo hacemos para ser the best en el escaparate… nunca habrá suficientes likes para darnos una felicidad duradera».

HACIENDO TRIBU

Si has escuchado With a little help of my friends, estarás de acuerdo en que es mucho más que un temazo de The Beatles: se trata de una canción que encierra una filosofía de vida que conduce directamente a la felicidad. Lo dice el informe que la ONU ha realizado sobre esta cuestión, que asegura que uno de los mayores motivos para sentirnos felices es tener el apoyo de quienes nos rodean. «No cabe duda de que formar parte de una tribu ejerce un efecto positivo en el bienestar de cualquiera, tengamos la edad que tengamos», añade el director del Instituto de Investigación sobre la Felicidad de Copenhague, Meik Wiking. «Cuanta más gente haya en nuestro círculo a quien podamos contarle algo personal, más contentos nos encontraremos».

Sí, compartir nuestros problemas, alegrías y hasta enfados con familia y amigos nos pone de buen mood… y nos ahorra mucho tiempo (y dinero) en psicoanalistas. Ahora bien, como nos recuerda Pilar Jericó, un énfasis desmedido en conseguir sentirnos aceptados también puede hacernos más vulnerables: «Si la mirada del otro es lo que de verdad te da la felicidad y la pones en manos de alguien ajeno a ti, aparte de que siempre estarás vendido, no estarás haciéndote responsable de ti misma. Está bien disfrutar con el cariño y el aprecio de los demás; sin embargo, lo que nunca falla es hacernos nuestros mejores amigos. Renunciar a nosotros mismos jamás resulta una buena elección».

image

Y ESTA TARDE, ¿QUÉ HACEMOS?

¿Te imaginas la vida sin poder ver series en Netflix o HBO, bailar tu música favorita o disfrutar de una tarde de tiendas? Ninguna millennial renunciaría a esas actividades que disparan las hormonas de la felicidad hasta el infinito… y más allá. Buscan sentirse bien con esas experiencias, que son un tesoro mayor que el dinero: un 50,3% reconoce que no necesita nunca beber o consumir drogas para pasarlo mejor, aunque un 46% confiesa que, a veces, recurre a estímulos externos para lograrlo. Entre las actividades que proporcionan bienestar se encuentran las compras: por más que parezcan un tanto despreocupadas como consumidoras, las millennials son más exigentes que sus padres. Según el Estudio para demostrar que ser feliz mola mucho más, realizado por la agencia de publicidad La Despensa, confían ampliamente en que sus marcas favoritas pueden contribuir a su satisfacción. Y en su tiempo libre tampoco están dispuestas a ceder el control. ¿Un ejemplo? El 43% de las chicas reconoce que cuando va a viajar es más feliz si ella misma se lo organiza.

image
GETTY IMAGES

¡QUÉ NO ME QUITEN MIS SUEÑOS!

Quién dice que hacer planes de futuro y marcarse metas está reñido con la felicidad? «Los sueños son como una brújula: quizá nunca lleguemos a hacerlos realidad, pero estaremos en el camino de lo que nos importa», asegura Pilar Jericó. Para las millennials, tener la libertad de elegir qué hacer en su vida es básico para sentirse bien. Crear su propia familia, montar un negocio, independizarse de los padres… «No hay que rebajar expectativas, pero sí ser conscientes de lo que tenemos y de lo que podemos lograr», advierte Meik Wiking. «Demasiadas ambiciones son garantía de infelicidad, porque cuando llegamos a un nivel queremos subir al siguiente. Y eso nos conduce a una carrera desenfrenada de insatisfacción». Lo importante es conjugar los sueños con la capacidad de frustración y resiliencia, añade Pilar Jericó: «A menudo, las cosas no salen tal como las habíamos pensado: hay que saber caer y volverse a levantar».

¿CAMBIAR EL MUNDO? ¡CLARO!

Si Wonder Woman eligiera pertenecer a una generación, sería millennial, porque para alcanzar la felicidad sus mujeres tienen que comprometerse con el mundo en el que viven. Según una encuesta del Observatorio de la Juventud, realizada por el INJUVE, ellas se muestran más críticas que sus padres con la sociedad que les ha tocado vivir y defienden valores como la sostenibilidad, la colaboración ciudadana, la igualdad entre los géneros y la transparencia. ¿Acción social? ¡Por supuesto! Aunque pocas quieran oír hablar de los partidos tradicionales: de hecho, según el informe Millennial dialogue Spain, un 51% reconoce tener poco o ningún interés por la política. ¿Y cuál es entonces su medio favorito para hacerse oír? Nada mejor que opinar y agitar conciencias a través de redes sociales y plataformas digitales, como change.org. Confiar en la sociedad y que las cosas pueden cambiar cotiza al alza, tal como concluye Meik Wiking: «Cuando la gente se compromete con los demás, tiene más posibilidades de ser verdaderamente feliz».

CONTENTAS A GOLPE DE CLIC ¿O NO?

Hubo un tiempo –no tan lejano, por extraño que parezca– en que la gente escribía cartas de amor y las enviaba por correo; en que, para quedar con los amigos, se llamaba desde una cabina telefónica, y en que sólo se podía ver la serie favorita poniendo… la televisión. ¡Y eran tan felices! Hoy sería imposible sentirnos contentos si no tuviéramos siempre nuestro smartphone a mano. Según el estudio de la agencia creativa La Despensa, gran parte de nuestra felicidad nos la proporciona el mundo digital. ¿Los motivos? Podemos acceder a una amplísima variedad de contenidos desde casa (51%), comprar de todo sin movernos del sillón (36%), estar en contacto con la gente a la que queremos (32%) o generar contenidos y contar nuestras propias experiencias (14%).

GRAN PARTE DE NUESTRA FELICIDAD NOS LA PROPORCIONA EL MUNDO DIGITAL.

Para el gurú danés de la felicidad, Meik Wiking, de Twitter, Facebook o Instagram «nos atrae la ilusión de estar conectados sin las exigencias de la intimidad. Es cierto que la tecnología y las redes sociales tienen cosas positivas, porque conectan a la gente, pero son un canal que nos lanza imágenes perfectas de vidas perfectas». «Cuando yo comparo mi realidad con esas otras, me siento mal. Nuestros estudios confirman que la gente enganchada a las redes está menos satisfecha, tiene menos capacidad para concentrarse y para relacionarse personalmente», añade. Además, otra de las trabas en nuestra particular búsqueda millennial de la plenitud, según reflexiona Pilar Jericó, «es que le damos la misma importancia a un comentario de alguien que no conocemos que si procediera de nuestro mejor amigo. Esto es fuente de malestar e infelicidad porque, en muchos casos, si conociéramos a quienes nos critican les daríamos valor cero». ¿Cómo hacer que jueguen a nuestro favor? Compartiendo desde la generosidad y nunca desde la envidia.

(Cosmopolitan)

¿Qué sientes? Comparte tu opinión

Comentarios

Al aire ahora