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La buena noticia es que Jurassic World: Fallen Kingdom, que estrena hoy en Puerto Rico, es más divertida que Jurassic World.

No es que eleve tantísimo el nivel, pero sí tiene unas sorpresas buenísimas. En las manos de un director nuevo, J.A. Bayona, y con el carisma de Chris Pratt a toda potencia, es una excelente opción para pasar un par de horas este caluroso verano en el aire acondicionado de su sala de cine favorita.

Ojo, que el guión de esta película es un poco ridículo y en más de una ocasión mirarás para el techo pensando “ay, por favor”, pero también sonreirás con genuino deleite.

Con una trama que incluye una carrera contra dinosaurios devoradores de gente y un volcán en erupción, no hay duda que la acción está asegurada. Aun así, es triste que en esta época de franquicias cinematográficas industrializadas debamos esperar tres años para una secuela cuyo guión parece una mezcla de otras películas.

Luego de un sólido y terrorífico inicio, en una secuencia de mucho suspenso bajo la lluvia mientras unos científicos se aventuran al difunto parque de Jurassic World para recuperar un hueso de dinosaurio, el filme nos pone al día: Han pasado tres años desde el cierre de Jurassic World, se han pagado más de $800 millones en daños y perjuicios, y, más importante, un volcán dormido en la isla vuelve a tener actividad y amenaza con una erupción “al nivel de extinción” que podría acabar con los dinosaurios que quedan allí.

Según la trama, la pregunta de si se debe permitir o no que los dinosaurios se vuelvan a extinguir se torna un debate nacional y “Claire” (Bryce Dallas Howard) lidera el grupo de quienes quieren salvarlos. Y entonces aquí es donde empiezan a embarrarla: En esencia, un ricachón moribundo, “Benjamin Lockwood” (James Cromwell), un individuo que de una u otra forma está vinculado a John Hammond y su socio “Eli Mills” (Rafe Spall) convence a Claire de montar una especie de Arca de Noé con los dinosaurios para transportarlos a una isla santuario. Para ello necesitan burlar el sistema de seguridad del parque y convencer a “Owen” (Pratt) a que se una a ellos y les lleve los velociraptors.

Y como bien nos enseñó la tercera película de Jurassic Park, cuando alguien quiere convencerte de meterte escondido a una isla llena de dinosaurios en una operación que sería “la entrada por la salida”, en verdad no sabe de lo que está hablando. Además, hace 20 años aprendimos que los velociraptors son inteligentes y tienen voluntad propia. Así que con eso no nos deberían tratar de meter los mochos.

En medio de esto están los personajes nuevos: “Franklin” (Justice Smith), un geek de computadoras; la doctora “Zia” (Daniella Pineda), quien se integra al viaje más que otra cosa para los ratitos cómicos; un mercenario (Ted Levine); y una linda niña obsesionada con los dinosaurios, “Masie Lockwood” (Isabella Sermon). ¿Te suena conocido?

Pero aquí viene lo interesante, y si piensas que las tramas que vienen con esto ya las conoces, espera. Quizás lo más inesperado de Fallen Kingdom es que el director consigue salirse con la suya. Esa es la razón principal por la que este estreno es tan entretenido: a pesar de recurrir a estrategias tan clichosas, Bayona hizo una película que resulta muy divertida.

 

( Servicios Combinados)

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