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Dos días nos separan del enlace matrimonial que se celebrará este sábado entre el príncipe Enrique y Meghan Markle en el Castillo de Windsor. Aunque se trata del evento real más esperado del año, pareciera ser que la novia y su familia, sin ningún tipo de origen monárquico, se han robado todo el foco de atención los días previos al gran día.

La peculiar familia de la exactriz de 36 años ni siquiera ha sido invitada a la boda. Solo los padres de Meghan, Doria Ragland y Thomas Markle -quien finalmente no asistirá por un problema de salud- recibieron un parte para asistir al matrimonio, dejando fuera a su hermano y hermana, a su sobrino y sus tíos. Pero, ¿por qué no invitar a tu matrimonio a tu propia familia?

Desde que se empezó a hablar de Meghan Markle como la futura esposa del nieto de la reina Isabel II, rápidamente se supo que la estadounidense no mantenía un vínculo familiar con algunos de sus parientes más cercanos por razones que apuntarían a una familia muy disfuncional.

Thomas Markle (73) es un ex director de iluminación que trabajó en Hollywood realizando series de televisión. El estadounidense se separó de Ragland cuando Meghan tenía solo seis años y en 2016 se declaró en bancarrota. Actualmente vive en un suburbio de Rosarito Beach, en México.

Se suponía que sería Thomas quien caminaría junto a su hija hasta el altar, pero el padre de la exprotagonista de “Suits” no estará en la boda real este 19 de mayo a raíz de un infarto cardíaco que lo obligó a someterse a una operación este miércoles y a la polémica que protagonizó al pactar unas imágenes falsas con un paparazi, que lo fotografió mientras aparentemente miraba fotos de los novios en su computador y elegía la tela para el traje que usaría en el evento.

En segundo lugar está la madre de Meghan, Doria Ragland. Una instructora de yoga de 61 años y trabajadora social que crió a la futura mujer del príncipe Enrique y es su pariente más cercano hasta la actualidad. Doria ya está en Londres a la espera de la boda, y durante estos días se reunirá con la reina y el resto de la familia real.

Con quien Meghan no comparte una relación cercana es como su medio hermano, Thomas Jr. Markle. El hombre de 51 años es hijo del primer matrimonio del padre de la novia, quien vive en Oregon, Estados Unidos, y el año pasado fue arrestado por apuntar con un arma a la cabeza a su pareja, recoge El País.

A principios de mayo, el hermano mayor de la nuera del príncipe Carlos, incluso escribió una carta dirigida al mismo príncipe Harry, diciendo que su hermana estaba “haciendo el papel de su vida” y que “todavía estás a tiempo de cancelar la boda”.

Quien también guarda cierto resentimiento en contra de Meghan es su otra media hermana, Samantha Grant. También hija de Thomas Markle, la mujer de 53 años vive en Florida y lleva diez años sin hablar con Meghan. Padece esclerosis múltiple y está escribiendo un libro sobre su propia hermana, a quien acusa de trepadora y de no ayudar a su padre con sus problemas financieros, de acuerdo al medio español.

Otro de los familiares que también ha dado que hablar es el sobrino de la novia, Tyler Dooley, hijo de su hermano Thomas. El joven de 25 años cultiva marihuana en Oregon -donde es legal- y tampoco ha recibido invitación al evento.

Los que también quedaron fuera de la boda son los tíos de Meghan. Michael Markle (78), hermano de su padre, es un diplomático jubilado y la persona que la ayudó a dar sus primeros pasos en la actuación. El hombre dijo estar sorprendido al no recibir invitación. También fue excluido el otro hermano de Thomas Markle, Fred Markle, quien es obispo.

 

( El Mercurio)

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